Un daiquirí para acompañar el fruitcake, la chela para acompañar los molletes y el café para acompañar los hot cakes dollar, fueron las peticiones de Midnight Fee, Olaf y mías en el Sánborns de Reforma 222 en dónde festejamos, el mero 25 de diciembre, la Navidá.
Enrolados en una charla sobre fantasmas que nos persiguen, historias humillantes de terceros y anécdotas curiosas, acabamos planeando la "Guía de la Perfecta Chica Darky", la cual pronto estará disponible para todos ustedes en un post.
Este año, perdí muchas cosas importantes a lado de Midnight Fee, que nunca debí haber permitido, como el concierto de Cadaveria, sus presentaciones de baile y la fiesta de su cumpleaños. Una vez más, recordé que no hay nada en la vida, nada, que valga la pena perderte los momentos representativos de las personas que quieres. Así que me prometí que, bajo ninguna circunstancia, eso volverá a suceder.
Entonces, me di cuenta que el año me trajo cosas muy lindas, como cumplir 10 años de amistad con ella y conocer a Olaf, con quien ha habido un click espectacular.
¡Qué bonita manera de festejar el 25 de diciembre!
Nomás nos faltó adquirir la coqueta diademilla con orejitas que se prenden, con un muñeco de nieve en la cabeza o con un chango. Ya será para la otra, cuando nos demos un baño de pueblo y nos animemos a recorrer peatonalmente Reforma.
Desde hace varios años mi madre tenía metida, entre ceja y oreja, la idea de salir en Nochebuena a repartir pollos a niños de la calle y familias pobres de la ciudad. Por alguna u otra razón, no había podido hacerlo. Inspirada en mi tradición de ir a dar juguetes a los chavitos más necesitados en Día de Reyes, en esta ocasión, decidió animarse.
En un ratito libre, dejamos el lomo en plena estufa y nos lanzamos a la calle a buscar a quienes pudieran recibir nuestro regalito. ¡Fue todo un éxito! En menos de 15 minutos, los pollos y las baggettes que preparamos se quedaron en manos de ancianitos y niños de la calle.
Uno de esos niños, saltaba de gusto por un camellón tras recibir un poco de comida. Mi mamá se conmovió tanto, que alcanzó a echar la lágrima. Hacía mucho que no la veía tan contenta. Y es que, si bien este tipo de cosas no es una solución definitiva a tantos problemas, es un granito de arena. Esta Nochebuena, por lo menos, unas 20 personas no pasaron hambre y pudieron cenar algo con su familia, o con quien fuera. Y con que un día haya uno menos que sufra, este mundo ya es mejor.
Regresamos a casa, a cenar. Una casa que, como tantas otras familias anoche, preparó comida como para un ejército. Pero que, al menos, intentó compartir algo. ¿Se imaginan qué pasaría si todos hiciéramos algo así? Por una noche, todo sería más feliz. Ojalá que el año próximo, mi familia pueda repetir la experiencia...
Me costó mucho tiempo y trabajo, pero pude terminar mis felicitaciones navideñas. Estoy muy contenta porque estos días son para recordar a quiénes quieres, para pedir perdón, para perdonar, para decirle a los tuyos lo importantes qué son y para festejar el estar juntos con amigos y familia. Y finalmente, he podido hacer todo lo anterior antes de que la banda aquí, en casa, se ponga psicótica con los menesteres de la cena.
Hoy, más que nunca, valoro esa posibilidad.
A quiénes me leen por aquí, y han conocido algo más de mí, gracias por el tiempo.
Espero que disfruten mucho de este día y que nunca dejen de rockear.
Qué la magia navideñosa invada sus espíritus y que Santa les traiga todo lo que pidieron.
Mientras tanto, a gozar al ritmo de Twisted Sister.
Hell Yeah.
Un abrazo navideñoso y lleno de buenavibra. Los quiero mucho.
Y sí, a ti también.
Cuando tienes tu propio negocio, una de las cosas más enriquecedoras es que lo mismo eres una alta ejecutiva que una cargadora o una mensajera.
Este fin de semana estuve trabajando en un Starsucks, luego en una junta de alta dirección en la oficina, llevando un cedé desde Reforma hasta la colonia Tránsito, yendo por un cheque a Peralvillo, recogiendo material en Pantitlán, embalando paquetes en coapa y enviando fletes en la Terminal del Norte.
Todo este maldito bomberazo fue un éxito gracias a la megarifada que se metieron Xquenda y Papá Conejo, quienes estuvieron al pie del cañón, sin dormir, aplicándose bien cabrón y con una actitud súper chingona. ¡Cómo debe ser la chamba! ¡Con ganas y buenavibra!
Hace unos meses, cuando iniciar una pequeña agencia parecía sólo un sueño, jamás pensé que llegaría el día en el que generaría algo de ingresos. Hoy es una realidad, y sí, es bien es muy chiquita pero va colocándose poco a poco.
Y es muy divertido que más me tardé en renunciar que en haber entrado durísimo a un proyecto, que espero, se convierta en mi fuente de ingresos y en la de muchos más.
Una de las cosas que más extrañaba era sentirme como niña. Tanto agotamiento mental y emocional me tenía abrumada. Este sábado fui a la tradicional misa por todos los muertos de la familia, obviamente, como cada año, acudí en búsqueda del delicioso chocolate y los tamales épicos, manufacturados por las monjas que parecen pingüinos.
Y entonces, que mis primitos se aburren.
Y entonces, que me fui a jugar con ellos.
Perseguimos burbujas, corríamos por el patio de la iglesia y rompimos un vidrio.
Luego nos regañaron.
Pero ese día fui muy feliz...
Como dice la canción del "Año Viejo" de Tony Camargo, que no lo olvida porque le dejó cosas muy buenas, como una chiva, una burra vieja, una yegua blanca y una buena suegra, pues el Reforma me dejó cosas mágicas, que merecen hacer un buen "recuento de los daños", como diría la Trevi.
Viví la muerte de Michael Jackson en tiempo real. No pude ir a bailar "Thriller" en el Monumento a la Revolución por el horario, pero fui al tributo al Teatro Blanquita y en la Pista de Hielo, pude medio intentar echar el dancin' cuando pusieron la rola.
Carmelita Salinas me dio su bendición y me pidió que me sentara a su lado.
Hablé con Saúl Hernández, con Flavio Cianciarulo y con Charly Alberti. Casi puedo morir en paz.
Conocí a un payaso del Cirque du Soleil que se llama Phillipe.
No entré a mi primera cobertura como reportera de sociales, porque el foto no quiso. Nos quedamos afuera del Ragga con los guarros y choferes.
Estuve tras bambalinas en varios teatros y sobre el escenario de uno de ellos, cuando estaba completamente vacío.
Nigga me dijo "tranquila mamita".
Chayanne me dijo que me amaba. ¡Tengo el audio! Jajajaja.
Me tomé una foto con la botarga del Borrego Cimarrón, el Guerrero del Arcoiris, la mascota del Tec.
Vi madrazos con sangre y toda la cosa en una cobertura de Atrévete a Soñar en la que escuché 37 veces "El Mundo de Caramelo".
Hablé con Raúl Salinas.
Fui agredida por un guarro del embajador gringo.
Viví un portazo de niños fresitas del Vistahermosa afuera del Shine.
Tomé cosmos en el VIP del Hyde con banda acá ooooei.
Me acomodé un atasque de vinito tinto y chocolates con un compañero reportero de otro medio.
Estuve en sets profesionales de cine y conocí a Jorge Fons.
Entrevisté a Niurka y a Ninel Conde... priceless.
Aprendí a empedar entre semana.
Viví afuera del Ángeles de Interlomas y del Presidente Intercontinental.
Fui amenazada por Shanik Berman, quien me desmintió públicamente en Hoy y luego me pidió disculpas, después de haber escuchado su audio publicado en interné.
Aprendí a desprenderme de las cosas materiales cuando me robaron todas mis cosas.
Leí el libro de Alfredo Cervántes Landa, el agresor de Fabiruchis, a detalle y me enteré de sus encuentros sexuales con banda famosa.
Aprendí a moverme chingón en transporte público.
Me eché unos tragos de caguama con unos albañiles en la tiendita de a lado del perio. No lo pude evitar.
Volví a fumar.
Me pidieron amablemente salir de la vida de alguien en plena fuentecita afuera de la redacción frente a un coeditor.
Me hice amiga de una chava a la que, sin pudor ni pena, le pedí que me untara cremita en la espalda en plena redacción.
Tuve una aventura con alguien de otra sección.
En un par de ocasiones, tuve encuentros "extraagenda", entre coberturas.
Descubrí que los fotógrafos son las personas más divertidas del periódico y las más "true".
Conocí a un músico harto talentoso, que además, es fotógrafo de sociales y un gran amigo.
En mis XXXX Jefe y en mi XXX Jefa encontré grandes personas, de quienes soy fans.
Pero, lo más importante es que me llevo amigos bien chingones y personas mágicas en mi vida, así como el aprendizaje más rudo que he vivido en la historia. Hoy soy mucho más feliz.
Hay un fotógrafo que, junto con su novia, viven con un sapo llamado Andrés Manuel al que le dan de comer croquetas. Además, la chava lo cuidó desde que era un pequeño renacuajo. Dicen que tienes que darle el alimento con un palito que debes ir moviendo, para que él piense que es algo vivo.
¡La chica de humooooo!
Y con esta rola te vas.
Neta te vas.
Todos nos fuimos. Yo, como en espiral.
Creo que era la única no fotógrafa ahí.
¡La chica de humooooo!
Y con ésta, la vibra se pone súper chida...
Entonces, es bueno que todos se abracen como una familia feliz.
Siempre pensé que Pink Floyd sería mucho más efectivo que los Beatles... qué equivocada había vivido.
¡La chica de humooooo!
Lo que no tuvo pinche madre fue el casco integrado al fotógrafo, para que pueda tomar fotos parpadeando los ojitos. Y si es vertical, gira la cabeza. Nos tomamos muchas fotos. Yo ya tengo uno.
Por eso, cuando llegué a mi coche, puse a Emmanuel a todo volumen. Porque aún no sé quien es, lo deben saber mis pies, la siguen como las ratas a la flauta de Hamling, para perderla después.
Cinco años...
Miles de cosas pueden suceder en cinco años.
El 10 de diciembre de 2004 abrí esta bitácora en línea con el objetivo de "empezar un canal de fluidez emocional-visceral en prosa, en donde voy a sacar todo lo que traigo dentro". Aquél blog, que nacía bajo el nombre de You Cannot Find Peace By Avoiding Life (en honor a una famosa frase de Virginia Woolf), documentó durante ese primer mes mi viaje a Argentina.
El 10 de diciembre de 2005 reseñaba el concierto que dio Pearl Jam en el Palacio de los Deportes. Bajo el título "Well Fuckers She Still Stands" mezclaba las impresiones de uno de los mejores conciertos de mi vida. Estaba próxima, muy próxima, a mis dos primeros encuentros cercanos con la muerte.
El 10 de diciembre de 2007 estaba muy enamorada y no correspondida, aunque yo creía lo contrario. Ese día, luego de varias horas atorada en Viaducto con quien era mi vida, recordé en un par de líneas la magia que había entre los dos.
El 10 de diciembre del año pasado me topé con las viejas cartas que guardo de uno de mis amores tormentosos del pasado. Abrí esas cajas que tenían años cerradas y leí una por una de ellas. Dos días después, festejaba lo que alguien describió como "el ciclo olímpico del bló".
El 10 de diciembre de 2009, muchas cosas sucedieron que me llevaron al límite. Un día de coberturas locas que iniciaron a las 9 de la mañana y terminaron pasada la medianoche en la Basílica, me hicieron tomar el valor para cambiar las cosas. También hubo una visita express pecaminosa súper divertida y de ahí, me fui al templo de la guadalupana.
Y así, este blog llega a sus cinco años de vida. Un lustro de andar compartiendo lo más escabroso de mí y de andar reseñando todas las cosas que me gustan en 1295 posts. En cinco años he ido a 102 conciertos, desde Juan Gabriel hasta Arch Enemy. He conocido a grandes personas gracias a mi bló. Me he enamorado de alguien que conocí gracias a este espacio. Y tengo un amigo, un Gato Azulgrana, a quien no conozco personalmente, pero que ha sido compañero de penas y alegrías a través de los comentarios del bló.
Gracias por leer...
Y pa festejar, qué mejor que Satanás cantando Happy Birthday